Fotografía de Montañas - Guía completa para lograr fotos increíbles

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Consejos para realizar fotografía de montaña 

¿Quién no ha querido nunca sumergirse en los Alpes italianos, las cumbres de la Patagonia o las vastas cordilleras del sudeste asiático? 

Con sus impresionantes panorámicas, las montañas ofrecen una inspiración continua a los fotógrafos de paisajes y naturaleza de todo el mundo. Pero como cualquier sesión fotográfica que se precie, la fotografía de montaña necesita una planificación cuidadosa. Veámoslo algunos consejos útiles para lograr imágenes perfectas. 

Tipo de vestuario es necesario para fotografiar las montañas 

La ropa es uno de los elementos más importantes a la hora de fotografiar en la montaña. De hecho, muy a menudo te encontrarás caminando por senderos, cruzando ríos, al pie de una cascada o en medio de caminos nevados. En todas estas situaciones debemos ir perfectamente equipados para que no nos encuentren desprevenidos y podamos realizar nuestro viaje fotográfico de la forma más segura y eficaz.

Una de las piezas más importantes del equipo es la mochila. Debe ser ergonómica, ligera, práctica, espaciosa y funcional, ya que no sólo debe contener nuestro equipo fotográfico, sino también comida y agua si vamos a realizar una caminata de varias horas o incluso días. 

Después de la mochila, no puedes prescindir de las botas de montaña o -en caso de nieve- de un calzado adecuado para esta condición específica. Intentar caminar por los senderos de montaña con las clásicas zapatillas de deporte no es, desde luego, la mejor idea. Pruébalo para creerlo.

A continuación, otro elemento que nos puede ayudar mucho durante una caminata por la montaña es el clásico bastón de trekking. Esto puede ser muy útil cuando la ruta y el terreno se vuelven más difíciles y resbaladizos, pero también para un simple apoyo durante la caminata.

Por último, la ropa debe ser cómoda y transpirable, tanto si estamos en plena temporada de verano como de invierno. De hecho, este tipo de ropa de trekking nos permite realizar nuestras excursiones con la máxima comodidad y elasticidad.

Equipo fotográfico necesario para la fotografía de montaña

La fotografía de montaña, al formar parte en general tanto de la fotografía de paisaje como de la de naturaleza, necesita el mismo equipo que esta última.

La cámara fotográfica para hacer fotos de paisajes de montañas

Si quieres tomar imágenes de extraordinaria calidad, es bueno tener un cuerpo de cámara que te permita disparar en modo manual y, por tanto, tener un control total sobre el triángulo de exposición: tiempo de exposición, apertura e ISO.

Todo esto es importante porque no podemos saber con absoluta certeza las condiciones que encontraremos en nuestro viaje, y es bueno estar preparados para afrontar todos los ligeros desafíos que nos presentará la montaña.

Los Objetivos 

No existe el objetivo ideal para la fotografía de montaña. De hecho, los objetivos más utilizados por los fotógrafos de paisaje y naturaleza son los gran angulares, sobre todo cuando nos encontramos en espacios amplios y profundos, y los teleobjetivos, que nos permiten aislar detalles (como un pico, un árbol, un águila o una cabra montés) y comprimir los planos focales.

El trípode 

Todo fotógrafo de montaña que se precie lleva siempre un buen trípode. Es aconsejable utilizar un trípode de viaje, que sea ligero, estable y compacto, ya que tendrás que llevarlo contigo durante todo tu viaje fotográfico. Y, créeme, llevar un trípode de varios kilos al hombro o sobre el hombro durante varias horas no es nada agradable.

Los filtros 

Al igual que el trípode, los filtros son absolutamente imprescindibles para el fotógrafo de paisaje y montaña. Cuando te encuentras en la "problemática" de tener que recorrer varios kilómetros durante varias horas por los senderos, tampoco hay que subestimar el peso de los filtros. 

En los últimos meses, varios fabricantes han empezado a producir filtros magnéticos circulares que ocupan muy poco espacio (a diferencia del sistema de placas) y son realmente ligeros.

Qué filtros llevar es fácil de decir. Hay dos filtros de los que no puedes prescindir: el polarizador y el filtro ND. Con este par, podrás capturar lo mejor de cada condición de iluminación.

La mochila fotográfica

Como decíamos al principio, la mochila fotográfica tiene una importancia fundamental. Es muy recomendable contar con una mochila que sea ergonómica, práctica, funcional y que permita un fácil acceso a todo tu equipo fotográfico, incluido el trípode.

Luz, condiciones de iluminación, exposición

Trabaja los tres elementos de control de la iluminación: apertura, velocidad de obturación y ajuste del valor ISO.

La apertura determina la cantidad de luz entrante: cuanto más alto sea el "número f", menor será la apertura y, por tanto, la cantidad de luz entrante. Esto también afecta a la profundidad de campo. Con un diafragma más pequeño, algunos sujetos se representarán con mayor claridad, mientras que otros elementos del primer plano o del fondo quedarán borrosos.

El tiempo de exposición determina el tiempo que la luz caerá sobre el sensor de la cámara. Un tiempo de exposición largo significa que existe el riesgo de que la cámara o el sujeto se muevan. Para capturar el movimiento de forma definitiva, debes elegir tiempos de exposición cortos.

El valor ISO representa la sensibilidad del sensor a la luz. En caso de condiciones de luz desfavorables, puede aumentar el valor ISO para evitar un tiempo de exposición prolongado. Sin embargo, debes ajustar el valor ISO con cuidado, ya que un valor demasiado alto puede provocar ruido en la imagen.

Cuando fotografíes en la montaña, ten cuidado con el enorme softbox del cielo: para evitar una luz débil, debes exponer siempre el sujeto a la luz. Sin embargo, en el caso de las cámaras digitales y en presencia de nueve, no debe utilizar exposiciones largas. 

En los días grises utiliza un papel gris para el balance de blancos. También debes tratar de evitar el contraluz, ya sea dándole la espalda al sol o utilizando un diafragma especial. También puedes evitar la sobreexposición activando el modo "nieve" o "playa".

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Las estaciones del año y la luz

Fotografiar en la montaña significa también conocer las condiciones en las diferentes estaciones: las flores, los cursos de agua, las cascadas, la fauna, las condiciones de luz, la practicabilidad de los caminos. Veamos las características de cada estación para sacar el máximo partido a nuestras sesiones fotográficas.

Fotografiar la montañas en primavera 

La primavera es la mejor época del año si lo que se busca son flores, ríos y cascadas, que tienen mucha agua. Las temperaturas comienzan a calentarse gradualmente, empezando por las altitudes más bajas y subiendo lentamente a las más altas. 

Las flores tienen colores vivos, brillantes y extravagantes que también son adecuados para retratos en momentos distintos al amanecer y al atardecer. Con los colores de la primavera, también se recomienda el uso de un filtro polarizador, tanto para que los tonos de las flores sean más contrastados y brillantes como para eliminar los reflejos de los cursos de agua. 

La luz es muy buena, el amanecer y el atardecer no se producen a horas prohibitivas y la bruma sigue siendo fácilmente manejable.

Lee este post para descubrir como fotografiar la primavera 

Fotografiar las montañas en el verano 

En verano se pueden fotografiar todos los aspectos del paisaje de montaña: animales, agua, valles, picos y mucho más. Los senderos son fácilmente transitables gracias al deshielo (incluso en las alturas) y la considerable cantidad de luz nos permite alargar las caminatas. Pero, por desgracia, la luz es el verdadero defecto de la temporada de verano. 

De hecho, en esta época la luz tiende a ser poco clara y con bastante bruma, y las altas temperaturas tienden a desplazar las nubes hacia las cumbres. Sin duda, las mejores horas son las del amanecer y el atardecer, y no se recomiendan las sesiones fotográficas en las horas centrales del día.

La fotografía de montaña en otoño

Para mí es la mejor temporada del año. Con la llegada del otoño, entre otras maravillas, llega el mundialmente famoso follaje: la transformación de la vegetación de verde a amarillo, naranja y rojo. En las montañas, el otoño nos permite admirar verdaderas obras maestras de la naturaleza, creando impresionantes contrastes de color. 

La luz es mucho más clara y nítida, dando al cielo un color azul brillante que contrasta bien con los colores cálidos del follaje. Las sombras se vuelven más nítidas y, aunque son un poco más complejas de manejar, consiguen unos contrastes potentes y mágicos, sobre todo en las cumbres que empiezan a nevar. Al anochecer, los picos se pintan de un color rojizo-anaranjado debido a la última luz, dándonos un espectáculo realmente incomparable. 

Los caminos, los bosques, los ríos y las cascadas también son temas para fotografiar en otoño, sobre todo si además hay esa ligera niebla que da a nuestras fotografías un ambiente verdaderamente de cuento.

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Fotografía de montaña en Invierno

¿Y qué hay del frío invernal? Los paisajes montañosos de invierno son, cuando menos, hermosos y ofrecen emociones como pocos. La luz en esta estación intensifica los colores y el amanecer y el atardecer se producen a horas manejables, lo que nos ahorra los habituales madrugones. 

Las cascadas se transforman en hermosas arquitecturas de hielo y los picos se cubren de blanco, los bosques se transforman en lugares encantados y los lagos se convierten en espejos de hielo. Al fotografiar con mucha nieve en la escena es importante recordar que refleja mucha luz y, por lo tanto, debemos tener cuidado de exponer correctamente y, si es necesario, corregir el balance de blancos posteriormente en la fase de edición.

Fototrekking

Caminar por senderos, escalar, dormir en refugios de montaña, atravesar bosques y parques naturales son experiencias que forman parte de la vida de un fotógrafo de montaña. Para poder afrontar estas experiencias, es bueno equiparse con todo lo necesario, desde la ropa técnica hasta el equipo fotográfico, que debe ser un buen compromiso entre calidad y ligereza. 

Llevar lentillas pesadas después de varias horas de caminata puede afectar a tu resistencia y ralentizarte. Por eso es mejor preferir los objetivos ligeros pero de alto rendimiento y los objetivos con zoom a los objetivos fijos. 

Esto no significa que no se pueda llevar, por ejemplo, un 70-200 f2.8 o un Tamron 15-30 f2.8, pero, dado su considerable peso, es preferible utilizar zooms de calidad, quizá con aperturas algo más oscuras, pero sin duda mucho más ligeros. 

También para el trípode se aplica la misma regla que para los objetivos. Ciertamente, un Manfrotto 055 puede garantizar una resistencia y estabilidad inigualables, pero tendríamos que cargar con varios kilos, además de un estorbo considerable. Un trípode compacto, de aluminio o de carbono, por su ligereza y sus reducidas dimensiones, es más adecuado.

Fotografía de la flora y fauna en la montaña 

A medida que suben las temperaturas y llega el buen tiempo, la nieve comienza a derretirse desde las cotas más bajas y empieza a aparecer la primera vegetación. La primavera y el verano son, sin duda, las mejores estaciones para fotografiar plantas y flores típicas de los entornos montañosos y alpinos. De nuevo, se recomienda llevar siempre un polarizador para que los espléndidos colores de la flora de la montaña sean más vivos y brillantes.


En cuanto a los animales, a medida que la nieve se derrite en la estación primaveral, es probable encontrar íbices, por ejemplo, que, ayudados por la lenta desaparición de la nieve, comienzan a descender a altitudes más bajas. 

En la temporada de invierno, es fácil tener encuentros cercanos con zorros, mientras que las águilas, los halcones y las aves de gran tamaño tienen más probabilidades de ser capturados al subir a mayores alturas. Obviamente, debido a su desconfianza ante la proximidad del hombre, un buen teleobjetivo es muy recomendable para fotografiar la fauna de montaña.

Consejos para tener fotos perfectas en la montaña

  • A menudo "menos es más". Aunque la naturaleza sea absolutamente espectacular en todas las direcciones a tu alrededor, no intentes fotografiar todo lo que te rodea, sino que limita tu atención a puntos concretos. Intenta "captar las emociones".
  • Cambia a menudo de posición mientras fotografías: súbete a las rocas, túmbate en el suelo o agáchate. Todo ello, por supuesto, con la máxima seguridad.
  • Haz que tus fotos sean más interesantes creando diferentes niveles de profundidad, utilizando el primer plano, el plano medio y el fondo.
  • Utiliza principalmente el enfoque manual y no exclusivamente el gran angular. Las fotografías detalladas también pueden ser igualmente fascinantes.
  • Utilizando un trípode, haz fotos con varios niveles de exposición para poder hacer después fotos HDR.

Usa la "regla de los tercios

La proporción áurea permite obtener una subdivisión específica de una línea o superficie de manera que resulte agradable al observador. La llamada "regla de los tercios" permite conseguir una división armoniosa de la imagen, dándole tensión y dinamismo. Para ello, la imagen se divide horizontal y verticalmente en tres secciones equivalentes: se forman así dos líneas verticales y dos horizontales.

Si quieres que la parte terrestre de la imagen se pierda más, puedes hacer coincidir el horizonte con la línea horizontal superior, por lo que el cielo no debería ocupar más de un tercio de toda la imagen. Los elementos importantes de la imagen deben situarse en el centro y en los puntos de intersección de las líneas. 

Experimenta con la disposición de los sujetos (por ejemplo, no coloques a los sujetos principales en el centro de la imagen). Asegúrate también de que los sujetos se mueven o miran hacia el centro de la imagen.

Utilización de líneas guía

Busca las líneas diagonales: es un truco sencillo con grandes resultados. El uso de líneas marcadas dará a tu foto un gran efecto dinámico. Como se prefiere leer de izquierda a derecha, es aconsejable trazar las líneas de guía desde la esquina superior izquierda hasta la esquina inferior derecha. 

Estas líneas influirán en la mirada del espectador y en el lugar en el que caerá el ojo del espectador. Para trazar líneas guía son especialmente adecuados, por ejemplo, las vallas y los caminos.

Libros y cursos recomendados para aprender a fotografiar las montañas


Conclusiones

Para los amantes de la montaña y la fotografía, no hay mejor experiencia que sumergirse en los bellos paisajes montañosos. En cada estación hay muchas oportunidades fotográficas diferentes y cada una merece ser experimentada al máximo. 

Como hemos tratado de ilustrar, es bueno planificar cuidadosamente nuestra salida, no sólo desde el punto de vista fotográfico, sino también desde el punto de vista de la ropa y el equipo adecuados para el senderismo.
Como siempre, si tienes alguna curiosidad o pregunta puedes escribirla en los comentarios de abajo y ¡estaré encantada de responderla!

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