4 Características importantes de la LUZ que debes conocer

Cuatro características importantes de la luz que cada fotógrafo debe conocer.

La palabra "fotografía" proviene de la composición de 2 palabras en griego: photo (phos) y graphis (graphis), por lo que literalmente "fotografía" significa dibujar con luz. Pero esto es algo que seguramente ya sabes si eres lector habitual de este blog.

Este último es el elemento esencial para tomar una imagen; sin él, no podríamos hablar de fotografía. De nada servirían las cámaras caras y los objetivos hiperbrillantes. Sin la luz, la fotografía no existiría.

Para aprovechar al máximo el dinamismo y el poder de la luz, es absolutamente necesario que el fotógrafo establezca una "relación" con ella, al igual que lo haría con el sujeto fotografiado. Siempre que uno se encuentre haciendo una fotografía, debe detenerse a estudiar la luz que tiene delante de sus ojos.

Hay ciertas características fundamentales de la luz que cualquier persona que tome fotografías debe entender y aprender a evaluar. Si no lo hace, no podrá crear imágenes cautivadoras que se distingan del resto.

Una vez que entiendas estas 4 características fundamentales de la luz, estamos seguros de que tendrás un ojo extra para evaluar la iluminación que tienes delante cuando hagas una foto y sabrás cómo utilizar el poder de la luz para crear hermosas fotografías.

Cantidad o intensidad de luz

Una de las primeras cosas que hay que analizar incluso antes de hacer una foto es la cantidad, o mejor dicho, la intensidad de la luz en la escena que se va a fotografiar.

Conocer la intensidad de la luz es fundamental, ya que a través de ella también se pueden transmitir emociones: serenidad y alegría con una luz potente, melancolía y dramatismo con una luz tenue o difuminada.

Una luz demasiado intensa, si no se gestiona correctamente, podría crear una foto "sobreexpuesta". Por el contrario, una luz demasiado escasa podría producir una imagen subexpuesta.


Para poder controlar mejor la intensidad de la luz en tu cámara y conseguir una foto correctamente expuesta, tienes que tener claro el "triángulo de exposición" (ya hablamos de él en este post)

Ante una luz potente y muy intensa, suele ser recomendable mantener el ISO bajo, los tiempos de exposición lo más cortos posible y el diafragma lo más cerrado posible.

Uno o varios de estos ajustes servirán para reducir la intensidad de la luz registrada por su cámara y evitar así imágenes sobreexpuestas.

Por el contrario, ante una escena con muy poca luz, te verás obligado a aumentar la sensibilidad ISO, alargar el tiempo de exposición (cuidado con el desenfoque) o abrir el diafragma al máximo para que entre toda la luz posible.

Calidad o dureza de la luz

La calidad de la luz no es algo que se pueda medir, es más bien una percepción visual y suele dividirse en 2 tipos diferentes: luz suave o luz dura.

La luz suave (o blanda) no tiene una dirección clara y procede de una fuente difusa. Las sombras que se crean no están bien definidas y son apenas perceptibles.

Por poner un ejemplo, la luz suave puede ser la del sol detrás de las nubes que crean un filtro, convirtiendo el cielo en una enorme fuente de luz suave.


Por el contrario, la luz dura es la que incide directamente sobre el sujeto y crea sombras nítidas que podrían arruinar la toma final. La peor hora para fotografiar, a pleno sol y sin nubes, es el mediodía. La luz es dura y el contraste también.

Es muy difícil encontrar el ajuste adecuado para hacer una foto, siempre se corre el riesgo de quemar las luces o cerrar demasiado las sombras, y la luz directa lo aplana todo y no da tridimensionalidad a los objetos que te rodean. Por lo tanto, trate de evitar las horas centrales del día.

Temperatura de la luz

Una fotografía puede presentar un color dominante (o un tipo de matiz) que impacta al espectador como luz "fría" o "cálida". Esto, por supuesto, no tiene nada que ver con el clima en el momento en que se tomó la foto, pero puede variar con la hora del día o bajo el tipo de luz que se tuvo durante la toma.

Al contrario de lo que percibimos con nuestros ojos, la luz no es típicamente cristalina: en realidad tiene un color y ese color puede variar en determinadas condiciones. Una fotografía tomada en una sombra profunda, por ejemplo, puede tener un tinte azulado. Por el contrario, la luz dorada del atardecer daría lugar a una toma cálida.

Las temperaturas de color se miden en la escala Kelvin y van desde unos 1000K en el extremo cálido y rojo hasta 10.000K en el extremo frío y azul de la escala. Como punto de referencia, la luz diurna y el flash electrónico se sitúan en el rango de 5000 a 5500 °K, las bombillas de tungsteno están clasificadas entre unos 2500 °K y 2800 °K.

Lecturas recomendadas :

La temperatura de la luz tendrá un fuerte impacto en las fotografías que tomes. También tendrás que tener cuidado con esto porque puede causar una coloración desagradable en la toma final.

Para superar este problema y asegurar la temperatura correcta en cada situación, es necesario saber cómo hacer el balance de blancos.

Dirección de la luz

La dirección de la luz sobre nuestro sujeto es crucial para determinar el rendimiento final de la toma. Dependiendo de la dirección de la luz, obtendrás fotografías completamente diferentes. Examinemos, pues, las diferencias sobre el tema que genera la luz procedente de distintas direcciones.

Luz frontal

Esta es la situación más común (gracias también a los flashes incorporados en las cámaras) pero también es la menos efectiva. La luz es plana, carece de sombras y de tridimensionalidad. Como resultado, las fotos tendrán un aspecto aburrido y carente de encanto.

Luz lateral

La luz lateral es muy utilizada en fotografía precisamente porque alarga las sombras dando un aspecto tridimensional al sujeto. El único truco es controlar bien el contraste entre la parte iluminada del sujeto y la parte en sombra. Evita la doble iluminación lateral que provocaría feas sombras dobles, mejor utiliza un panel reflectante para iluminar la parte del sujeto más alejada de la fuente de iluminación.

Contraluz 

Esta es la luz frente a la cámara, es la más difícil de manejar pero también la más creativa y peculiar. Sólo tenemos que evitar que la fuente de luz incida directamente sobre nuestro objetivo, de lo contrario se creará ese feo efecto llamado "flare".

Al fotografiar a contraluz, nuestro sujeto estará entre nosotros y la fuente de luz, por lo que si dejamos que la cámara elija la exposición y no usamos el flash, crearemos lo que en fotografía se llama una silueta.

Conclusiones

Soy consciente de que no es nada fácil poder valorar bien estas 4 características de la luz en cada ocasión, sobre todo si eres principiante en la fotografía.

Sin embargo, estoy segura (y NUNCA me cansare de repetirlo) de que la práctica es fundamental para entrenar al ojo a "entender" la luz y luego actuar en consecuencia en los ajustes de tu cámara para llevar a casa fotografías de calidad.

Dispara y vuelve a disparar con diferentes ajustes, aprende a equivocarte y anota los ajustes para entender, poco a poco, cómo se comporta la luz en cada ocasión. La fotografía no es nada sin la luz, así que hay que conocerla a la perfección.



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